Contratos de alquiler · sin registro

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CONTRATO DE ARRENDAMIENTO
DE VIVIENDA — USO PARTICULAR
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Arrendador, arrendatario, vivienda, renta, fianza y duración. Nada que no vayas a usar de verdad.

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El documento se actualiza mientras escribes, así que revisas cada dato antes de firmarlo.

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Por qué usarlo

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Cláusulas habituales

Incluye los apartados que suelen pedirse en un contrato de alquiler de vivienda: fianza, suministros, duración y resolución.

Editable siempre

El PDF es tuyo. Añade, tacha o adapta cualquier cláusula antes de firmar.

Guías

Lo que conviene saber antes de firmar

Guía

Cómo redactar un contrato de alquiler paso a paso

Las partes, el objeto, la duración, la renta y la fianza son el esqueleto de cualquier contrato. Aquí va el orden que conviene seguir.

1. Identifica bien a las partes

Nombre completo y datos de contacto de arrendador y arrendatario. Si hay más de un inquilino, conviene que todos figuren como firmantes, ya que así todos quedan igualmente responsables del contrato.

2. Describe el inmueble sin ambigüedad

Dirección completa, piso y, si aplica, qué elementos incluye (plaza de garaje, trastero, muebles). Cuanto más concreto, menos margen para malentendidos futuros.

3. Fija la duración y la renta con claridad

Fecha de inicio, duración pactada, importe exacto de la renta y el día del mes en que se paga. Indica también cómo se realizará el pago (transferencia, domiciliación, etc.).

4. No olvides la fianza y los suministros

Cuánto se entrega en concepto de fianza y quién asume los gastos de luz, agua, gas o internet durante el contrato.

5. Cierra con las causas de resolución

Qué pasa si una de las partes incumple: impago, mal uso de la vivienda, etc. Dejarlo por escrito evita discusiones si llega el momento.

Guía

Fianza: cuánto pedir y cómo se devuelve

La fianza protege al arrendador frente a impagos o daños, pero tiene reglas propias que conviene dejar claras desde el principio.

¿Cuánto se suele pedir?

Lo habitual es una mensualidad de renta en concepto de fianza para vivienda habitual, aunque en la práctica muchos arrendadores piden una cantidad adicional en garantías extra (aval, mensualidades adicionales) según la solvencia del inquilino.

¿Cuándo se devuelve?

Al finalizar el contrato, una vez comprobado el estado de la vivienda. Si no hay daños ni deudas pendientes de suministros o renta, la fianza se devuelve íntegra.

¿Puede el arrendador quedarse con la fianza sin más?

No debería. Lo razonable es documentar cualquier desperfecto con fotos o un informe al entrar y al salir, así ambas partes tienen un punto de referencia objetivo si surge un desacuerdo sobre el estado de la vivienda.

Guía

Qué pasa si el inquilino deja de pagar

El impago es el motivo más habitual de conflicto entre arrendador e inquilino. Esto es lo que suele preverse en el contrato.

Primero, revisa lo que dice el contrato

Un contrato bien redactado especifica qué se considera impago y qué plazo de gracia, si alguno, existe antes de iniciar acciones.

La comunicación por escrito es tu mejor herramienta

Antes de cualquier paso formal, documentar los recordatorios de pago (mensajes, correos) deja constancia de que el arrendador actuó con diligencia.

Si el impago persiste

Las opciones dependen de la normativa de cada lugar, pero suelen pasar por vías de conciliación o, en última instancia, procedimientos legales formales. Aquí es donde de verdad conviene asesoramiento profesional específico para tu caso.

Guía

Cláusulas que conviene no dejar fuera

Más allá de lo básico, hay puntos que muchos contratos improvisados olvidan y que luego generan conflicto.

Mascotas y uso de la vivienda

Si hay una postura clara sobre mascotas, subarrendar o usar la vivienda para actividades profesionales, mejor dejarlo escrito desde el primer día.

Reparaciones: quién paga qué

Distinguir entre el mantenimiento ordinario (a cargo del inquilino) y las reparaciones estructurales (a cargo del propietario) evita discusiones cuando algo se rompe.

Preaviso para no renovar o para salir antes

Cuántos días o meses de antelación debe avisar cada parte si no quiere continuar el contrato o quiere marcharse antes de tiempo.

Inventario del mobiliario

Si la vivienda se alquila amueblada, un listado con el estado de cada elemento evita disputas sobre la fianza al finalizar.

Guía

Alquiler de habitación: qué cambia frente al alquiler de vivienda completa

Compartir piso tiene sus propias reglas: convivencia, zonas comunes y responsabilidades que no aparecen en un alquiler tradicional.

Define qué es privado y qué es compartido

Deja claro qué habitación se alquila y qué zonas (cocina, baño, salón) son de uso común entre los inquilinos.

Normas de convivencia

Horarios, visitas, limpieza de zonas comunes: por escrito evitan más de un conflicto entre compañeros de piso.

Reparto de gastos

Especifica si los suministros se dividen a partes iguales entre todos los inquilinos o de otra forma acordada.

Guía

Alquilar sin agencia: qué debes tener en cuenta

Prescindir de la agencia ahorra comisión, pero traslada a arrendador e inquilino tareas que normalmente hace un tercero.

Verifica la identidad y la propiedad

Antes de firmar, confirma que quien alquila es realmente el propietario o tiene autorización para arrendar la vivienda.

Documenta todo por escrito

Sin agencia de por medio, el contrato y los recibos de pago son tu única prueba si surge un desacuerdo más adelante.

Fotos y estado inicial

Haz fotos con fecha del estado de la vivienda antes de entrar a vivir; sustituye el informe que normalmente haría una agencia.

Guía

Rescindir el contrato antes de tiempo: qué opciones existen

A veces una de las partes necesita salir del contrato antes de que termine el plazo pactado. Esto es lo que suele preverse.

Revisa la cláusula de desistimiento

Muchos contratos incluyen un preaviso mínimo (por ejemplo, 30 días) para que el inquilino pueda marcharse antes del final del plazo.

Posibles penalizaciones

Es habitual pactar una compensación si el inquilino se va antes de un periodo mínimo, normalmente proporcional al tiempo restante.

Salida de mutuo acuerdo

Si ambas partes están de acuerdo en terminar antes, un simple documento firmado por los dos evita cualquier duda posterior.

Guía

Renovación tácita: qué pasa cuando el contrato termina y nadie dice nada

Si el plazo pactado termina y ninguna de las partes se pronuncia, el contrato no desaparece automáticamente. Así funciona.

Qué significa la tácita reconducción

Si el inquilino sigue en la vivienda y el arrendador sigue cobrando la renta sin objeción, lo habitual es que el contrato continúe de forma indefinida en las mismas condiciones.

Cómo evitarla si no quieres continuar

Comunicar por escrito, con la antelación pactada, que el contrato no se renueva es la forma más clara de que ambas partes sepan a qué atenerse.

Guía

Actualización de la renta: cómo y cuándo se revisa el precio

La renta no tiene por qué quedarse congelada todo el contrato. Esto es lo que conviene pactar sobre su actualización.

Pacta el índice de referencia

Muchos contratos fijan que la renta se actualice anualmente según un índice oficial de referencia; conviene indicar cuál se usará.

Notificación previa

El arrendador debe avisar con antelación razonable antes de aplicar cualquier subida, indicando el nuevo importe y cómo se calculó.

Si no se pacta nada

Sin cláusula de actualización, lo más seguro es que la renta se mantenga igual durante toda la duración del contrato.

Guía

Alquiler con opción a compra: lo esencial antes de firmar

Combina un alquiler con la posibilidad futura de comprar la vivienda. Tiene piezas adicionales que un alquiler normal no tiene.

El precio de compra debe quedar fijado

Conviene pactar desde el inicio el precio de venta futuro, o al menos la fórmula para calcularlo, para evitar sorpresas más adelante.

La prima de opción

Suele pagarse una cantidad inicial que se descuenta del precio final si se ejerce la compra, pero que normalmente se pierde si no se ejerce.

Plazo para decidir

Debe quedar claro hasta cuándo puede el inquilino ejercer la opción de compra y qué pasa si deja pasar ese plazo.

Guía

Contrato de alquiler para estudiantes: particularidades a tener en cuenta

Los alquileres de temporada para estudiantes suelen tener condiciones distintas a un alquiler de vivienda habitual todo el año.

Duración ligada al curso académico

Es habitual que el contrato cubra solo los meses lectivos, con fechas de inicio y fin claramente vinculadas al calendario escolar.

Aval o garantía adicional

Al no tener historial de solvencia propio, muchos propietarios piden un aval de un familiar como garantía de pago.

Reparto entre varios inquilinos

Si el piso lo comparten varios estudiantes, conviene aclarar si cada uno firma su parte o si responden todos solidariamente del total de la renta.

Guía

El propietario no hace las reparaciones: qué puede hacer el inquilino

Una avería que tarda en arreglarse genera tensión. Esto es lo que suele ayudar a resolverlo sin llegar a mayores.

Notifica la avería por escrito

Un mensaje o correo con fecha y descripción del problema deja constancia de cuándo se avisó, algo importante si el asunto se alarga.

Distingue de quién es la responsabilidad

Las averías estructurales (tuberías, instalación eléctrica) suelen corresponder al propietario; el desgaste por mal uso, al inquilino.

Si la situación no se resuelve

Ante una falta de respuesta prolongada, conviene documentar todo y valorar asesoramiento específico según la gravedad del problema.

Guía

Alquiler de temporada frente a vivienda habitual: en qué se diferencian

No todos los alquileres buscan lo mismo: uno cubre una necesidad permanente de vivienda, el otro una estancia temporal por motivos concretos.

El motivo de la estancia importa

El alquiler de temporada suele responder a un motivo concreto y limitado en el tiempo (trabajo, estudios, obra), no a una necesidad de vivienda permanente.

Duración y renovación

Mientras la vivienda habitual tiende a plazos largos y protección frente a la no renovación, el de temporada suele acabar sin más al cumplirse el plazo pactado.

Guía

Cómo actuar si crees que tu contrato tiene cláusulas abusivas

No todo lo que se firma es válido solo por estar escrito. Algunas cláusulas pueden no tener efecto si resultan claramente desequilibradas.

Señales habituales

Renuncias genéricas a derechos básicos, penalizaciones desproporcionadas o condiciones que solo benefician a una parte suelen ser señal de alerta.

Qué hacer si detectas una

Coméntalo antes de firmar e intenta negociarla directamente; una vez firmado el contrato, conviene buscar asesoramiento específico para tu caso concreto.

Guía

Alquiler entre familiares: ¿hace falta contrato igualmente?

La confianza no sustituye al papel. Un contrato entre familiares protege a ambas partes tanto como uno entre desconocidos.

Evita malentendidos futuros

Dejar por escrito la renta, la duración y quién asume qué gastos previene discusiones que, entre familia, pueden ser más difíciles de resolver.

Puede tener implicaciones más allá de lo personal

Un contrato formal también sirve como justificante de domicilio, de ingresos o de gasto según lo necesite cada parte.

Guía

Comunidad e IBI: quién paga qué habitualmente

Son gastos que generan dudas frecuentes porque no siempre coincide quién los paga con quien vive en la vivienda.

La norma general

Lo habitual es que los gastos de comunidad y el IBI (impuesto sobre el inmueble) corran a cargo del propietario, al tratarse de cargas asociadas a la titularidad de la vivienda.

Cuándo puede pactarse distinto

Las partes pueden acordar otra distribución, pero conviene que quede reflejado expresamente en el contrato para evitar dudas.

Guía

Inventario de la vivienda: cómo hacerlo bien al entrar a vivir

Un buen inventario es la mejor defensa de ambas partes cuando llega el momento de devolver la fianza.

Qué incluir

Lista cada mueble y electrodoméstico con su estado (nuevo, usado, con desperfectos concretos) y haz fotos con fecha de cada estancia.

Fírmalo entre ambas partes

Un inventario firmado por arrendador e inquilino al entrar tiene mucho más peso que unas fotos sueltas si surge un desacuerdo al salir.

Guía

Subarrendar una habitación: qué debe saber el inquilino

Antes de meter a alguien más en la vivienda que alquilas, hay un permiso que no puedes saltarte.

Necesitas autorización del propietario

Subarrendar sin consentimiento expreso del arrendador suele ser motivo de resolución del contrato, aunque solo sea una habitación.

Formaliza también ese subarriendo

Si tienes permiso, redactar un acuerdo escrito con la persona que subarrienda te protege igual que un contrato normal protege al propietario.

Guía

Alquiler de local comercial: en qué se diferencia del de vivienda

Un local no se rige por las mismas prioridades que una vivienda habitual, y el contrato debe reflejarlo.

El uso pactado (actividad comercial concreta), la duración y las condiciones de renovación suelen negociarse con más libertad que en vivienda habitual.

Conviene detallar quién asume las obras de adecuación del local y qué pasa con ellas si el inquilino se marcha.

Guía

Contrato de alquiler de garaje o plaza de parking

Más sencillo que el de una vivienda, pero conviene no dejarlo solo de palabra.

Identifica la plaza concreta (número, planta) y si el contrato va ligado a un vehículo determinado o no.

Aunque sea una relación sencilla, un documento firmado evita dudas sobre el importe o la duración pactada.

Guía

Alquiler de temporada en verano: qué debe incluir el contrato

Los alquileres vacacionales cortos tienen su propia lógica, distinta de un alquiler de larga duración.

Fechas exactas de entrada y salida, y qué pasa si el huésped quiere alargar o acortar la estancia.

Conviene detallar qué se entiende por daños normales de uso frente a desperfectos que se descuentan de la fianza.

Guía

Cómo dar de baja los suministros al terminar el alquiler

Un paso que se olvida con frecuencia y que puede generar facturas inesperadas después de mudarte.

Contacta con cada compañía (luz, agua, gas, internet) antes de entregar las llaves para tramitar la baja o el cambio de titular.

Guarda la confirmación de cada baja; evita que te reclamen consumos posteriores a tu salida de la vivienda.

Guía

Aval bancario en un alquiler: qué es y cuándo se pide

Una garantía adicional que algunos propietarios exigen cuando quieren más seguridad que la fianza habitual.

El banco garantiza el pago de la renta hasta un importe pactado si el inquilino no cumple, a cambio de una comisión que suele pagar quien lo solicita.

Suele pedirse cuando el inquilino no acredita suficiente solvencia por sí solo, como estudiantes o quienes acaban de cambiar de trabajo.

Guía

Diferencia entre fianza y aval en un contrato de alquiler

Se confunden a menudo, pero cumplen funciones distintas dentro del mismo contrato.

La fianza es una cantidad que el inquilino entrega directamente al firmar, y se devuelve al terminar si todo está en orden.

El aval es una garantía adicional (bancaria o personal) que responde solo si el inquilino no cumple, y no implica entregar dinero por adelantado.

Guía

Alquiler con muebles: cómo protegerse ambas partes

Cuantos más elementos incluye la vivienda, más importa dejar constancia de su estado inicial.

Un inventario detallado con fotos de cada mueble evita discusiones sobre qué desgaste es normal y qué es un daño imputable al inquilino.

Aclara en el contrato si el inquilino puede retirar o sustituir algún mueble durante la estancia.

Guía

Qué hacer si el inquilino abandona la vivienda sin avisar

Una situación incómoda que conviene gestionar con calma y dejando constancia de cada paso.

Documenta la fecha en la que constatas el abandono (fotos, testigos) antes de tomar cualquier decisión sobre la vivienda.

Revisa el contrato para ver qué dice sobre la fianza y las rentas pendientes en caso de abandono anticipado.

Guía

Cómo notificar correctamente el fin de un contrato de alquiler

La forma en que se comunica el final del contrato puede evitarte problemas más adelante.

Un burofax o un correo con acuse de recibo deja constancia de la fecha exacta del aviso, algo útil si surge cualquier duda después.

Respeta siempre el plazo de preaviso pactado en el contrato para evitar penalizaciones innecesarias.

Guía

Alquiler turístico frente a alquiler de larga duración: qué contrato usar

No es solo cuestión de tiempo: cada modalidad responde a una necesidad distinta y tiene su propio marco.

El alquiler turístico se orienta a estancias cortas con fines vacacionales, mientras que el de larga duración cubre una necesidad de vivienda habitual.

Usar el contrato equivocado para tu caso puede dejarte sin la protección que necesitas si surge un conflicto.

Guía

Contrato de alquiler para autónomos que trabajan desde casa

Trabajar desde la vivienda alquilada plantea dudas que conviene aclarar desde el principio.

Confirma si el contrato permite actividad profesional dentro de la vivienda, especialmente si recibes visitas de clientes.

Si necesitas justificar la dirección como domicilio fiscal, comprueba que el contrato lo permite expresamente.

Guía

Qué pasa si el propietario vende la vivienda alquilada

El cambio de propietario no siempre significa el fin del contrato para el inquilino.

Lo habitual es que el contrato se mantenga en las mismas condiciones, y el nuevo propietario pase a ocupar el lugar del anterior arrendador.

Pide que quede por escrito la subrogación del contrato al nuevo propietario, especialmente en lo relativo a la fianza ya entregada.

Guía

Goteras o humedades y el propietario no responde: qué hacer

Un problema de humedad puede afectar tanto a la vivienda como a la salud de quien vive en ella.

Notifica el problema por escrito en cuanto lo detectes, con fotos y fecha, para dejar constancia del momento en que avisaste.

Si la falta de respuesta se prolonga y afecta a la habitabilidad, conviene valorar asesoramiento específico según la gravedad.

Guía

Contrato de alquiler y empadronamiento: qué relación tienen

Empadronarse en la vivienda alquilada suele generar dudas sobre si el propietario debe autorizarlo.

El contrato de alquiler suele ser el documento que acredita la residencia para poder empadronarse en esa dirección.

Si el contrato no lo menciona, conviene aclararlo con el propietario antes de iniciar el trámite.

Guía

Cómo calcular la fianza si la renta incluye gastos

Cuando la renta agrupa varios conceptos, calcular la fianza puede generar dudas.

Lo habitual es calcular la fianza sobre la renta pactada por el uso de la vivienda, no sobre el total si incluye otros conceptos como comunidad.

Aclarar esto por escrito en el contrato evita discusiones sobre el importe exacto que corresponde de fianza.

Guía

Contrato de alquiler compartido entre parejas no casadas

Cuando ambos convivientes no están casados, conviene dejar claro qué pasa si la pareja se separa.

Si ambos figuran como titulares del contrato, cada uno suele responder de la totalidad de la renta frente al propietario.

Pactar entre ambos, aparte del contrato, qué ocurre si uno se marcha antes evita conflictos si la convivencia termina.

Guía

Uno de los cotitulares del alquiler quiere irse antes: qué opciones hay

Cuando varias personas firman el mismo contrato, la salida de una de ellas no siempre es sencilla.

Lo más limpio es firmar una adenda al contrato original que refleje el cambio de inquilinos y el reparto de responsabilidades.

El propietario suele tener que dar su conformidad para que entre una nueva persona en sustitución de quien se va.

Guía

Cómo declarar el alquiler si eres el propietario

Recibir una renta mensual tiene implicaciones fiscales que conviene conocer desde el principio.

Los ingresos por alquiler suelen declararse como rendimientos del capital inmobiliario en la declaración de la renta anual.

Guardar el contrato y los justificantes de pago te será útil para acreditar tanto los ingresos como los gastos deducibles asociados.

Guía

Gastos de comunidad no pagados por el propietario: quién responde

Si el propietario deja de pagar la comunidad, el inquilino puede verse involucrado sin comerlo ni beberlo.

La deuda de comunidad es responsabilidad del propietario como titular de la vivienda, no del inquilino que la habita.

Si te llega alguna reclamación al respecto, conviene remitirla directamente al propietario y guardar constancia de haberlo hecho.

Guía

Contrato de alquiler y seguro del hogar: quién debe contratarlo

Ni todos los seguros cubren lo mismo, ni siempre está claro a quién corresponde contratarlos.

El propietario suele asegurar el continente (la vivienda en sí), mientras que el inquilino puede asegurar su propio contenido (sus pertenencias).

Aclarar esta distinción en el contrato evita sorpresas si ocurre algún siniestro durante el alquiler.

Guía

Encontrar plagas al mudarte a la vivienda alquilada: qué hacer

Un problema desagradable que conviene abordar rápido y con las pruebas necesarias.

Documenta la plaga con fotos nada más detectarla, para dejar claro que no es algo que hayas causado tú tras la entrada.

Comunícalo al propietario de inmediato; suele corresponderle a él resolver problemas anteriores a la entrada del inquilino.

Guía

Cómo pactar la fecha de entrega de llaves en el contrato

Un detalle pequeño que evita malentendidos justo el día de la mudanza.

Fija una fecha y hora concretas de entrega, y deja constancia por escrito de cuántas copias de llaves se entregan.

Al finalizar el contrato, aplica el mismo criterio: registra la devolución de todas las copias entregadas.

Guía

Alquiler con jardín o terraza: cláusulas de mantenimiento

Los espacios exteriores generan dudas propias sobre quién se encarga de su cuidado.

Aclara si el mantenimiento habitual (riego, poda básica) corresponde al inquilino o si lo asume el propietario.

Si hay elementos como piscina o riego automático, conviene detallar quién cubre su mantenimiento y posibles averías.

Guía

Qué hacer si el inquilino causa daños graves en la vivienda

Más allá del desgaste normal, hay situaciones que sí afectan directamente a la fianza y pueden ir más allá.

Documenta el daño con fotos y, si es posible, un presupuesto de reparación antes de descontarlo de la fianza.

Si el importe del daño supera la fianza entregada, conviene comunicarlo por escrito y buscar un acuerdo antes de otras vías.

Guía

Cómo se reparte el gasto de una reforma necesaria durante el alquiler

Una avería mayor durante el contrato plantea quién debe pagarla y en qué proporción.

Las reparaciones estructurales o de instalaciones suelen corresponder al propietario, por tratarse de mantener la vivienda habitable.

Si la reforma es una mejora que pide el inquilino más allá de lo necesario, lo habitual es que la asuma quien la solicita.

Guía

Contrato de alquiler y ruidos: qué puede exigir el propietario

La convivencia con los vecinos también forma parte de lo que regula un contrato de alquiler.

Es habitual incluir una cláusula de uso pacífico de la vivienda que obligue al inquilino a respetar la convivencia vecinal.

Quejas reiteradas de vecinos por ruidos pueden ser causa de resolución si el contrato lo contempla expresamente.

Guía

Qué es la cláusula de uso pacífico de la vivienda

Aparece en casi todos los contratos, pero pocas veces se explica lo que realmente implica.

Obliga al inquilino a usar la vivienda de forma respetuosa con los vecinos y sin actividades molestas, insalubres o peligrosas.

Su incumplimiento reiterado suele ser motivo suficiente para que el propietario pueda resolver el contrato.

Guía

Cómo funciona el desahucio exprés y cuándo se aplica

Un procedimiento pensado para agilizar casos claros de impago, aunque no es instantáneo como su nombre sugiere.

Se activa cuando hay un impago claro y el inquilino no responde ni paga tras el requerimiento correspondiente.

Aun siendo más rápido que un procedimiento ordinario, sigue requiriendo pasos formales, por lo que conviene asesoramiento específico llegado el caso.

Guía

Alquiler de temporada para trabajo remoto

Cada vez más gente alquila por unos meses para teletrabajar desde otra ciudad, y el contrato debe reflejar esa realidad.

Deja claro que el motivo de la estancia es temporal y ligado al trabajo, para diferenciarlo de un alquiler de vivienda habitual.

Asegúrate de que la conexión a internet y el espacio de trabajo quedan reflejados si son parte importante de tu decisión.

Guía

Qué pasa si cambias de opinión antes de firmar el contrato

Antes de la firma, la situación es distinta a después, y conviene saber qué compromisos existen ya en ese punto.

Si ya entregaste una señal o reserva, revisa qué se pactó sobre su devolución en caso de echarte atrás.

Sin firma ni pago de por medio, normalmente no existe obligación real de continuar con el alquiler.

Guía

Cómo pactar el pago del último mes y la fianza al mismo tiempo

Una duda habitual: ¿puedo usar la fianza para pagar la última mensualidad?

Salvo que se pacte expresamente, la fianza no está pensada para cubrir la última renta, sino para responder de daños o deudas al finalizar.

Si ambas partes están de acuerdo en usarla así, conviene dejarlo por escrito para evitar cualquier duda posterior.

Guía

Contrato de alquiler y menores de edad: quién debe firmar

Si alguno de los futuros inquilinos es menor de edad, el contrato no puede firmarse igual que entre adultos.

Un menor no puede firmar un contrato de alquiler por sí solo; debe hacerlo su representante legal en su nombre.

Si convive con un adulto responsable del contrato, lo habitual es que solo ese adulto figure como arrendatario.

Guía

Diferencias entre un contrato verbal y uno escrito de alquiler

Un acuerdo de palabra también es un contrato, pero defenderlo si algo sale mal es mucho más difícil.

Un contrato verbal es válido, pero probar sus condiciones exactas (renta, duración, fianza) depende de la palabra de cada parte.

El escrito deja constancia clara de lo pactado, y es la única forma práctica de defenderse ante un desacuerdo serio.

Guía

Qué hacer si el propietario entra en la vivienda sin avisar

La vivienda alquilada es, mientras dura el contrato, el domicilio del inquilino, y eso implica ciertos límites.

El propietario no puede entrar libremente sin previo aviso ni consentimiento del inquilino, salvo urgencia justificada.

Si ocurre de forma reiterada, conviene comunicarlo por escrito y dejar constancia de cada incidente.

Guía

Cómo documentar el estado de las llaves y copias entregadas

Un detalle menor que evita discusiones absurdas al finalizar el contrato.

Anota en el contrato o en un anexo cuántas copias de llaves se entregan al empezar el alquiler.

Al terminar, comprueba que se devuelven todas; la pérdida de copias suele derivar en el coste de cambiar la cerradura.

Guía

Contrato de alquiler y certificado energético: ¿es obligatorio incluirlo?

Un documento que muchas veces se pasa por alto al alquilar, pero que forma parte de la información que debe facilitarse.

El propietario suele estar obligado a facilitar el certificado energético de la vivienda al inquilino antes de firmar.

Pídelo si no te lo han entregado; te da información útil sobre el consumo energético esperado de la vivienda.

Guía

El inquilino quiere pintar o hacer pequeñas reformas: qué se puede pactar

Personalizar la vivienda alquilada es habitual, pero conviene acordar hasta dónde se puede llegar.

Cambios reversibles como pintar suelen aceptarse con facilidad; modificaciones estructurales normalmente requieren permiso expreso.

Aclara si, al terminar el contrato, el inquilino debe devolver la vivienda a su estado original o puede dejarla como está.

Guía

Cómo prorratear la renta si te mudas a mitad de mes

Empezar o terminar un contrato a mitad de mes plantea cómo calcular la parte proporcional de la renta.

Lo habitual es dividir la renta mensual entre los días del mes y multiplicar por los días efectivamente ocupados.

Refleja este cálculo por escrito para evitar discusiones sobre el importe exacto de ese primer o último mes.

Guía

Contrato de alquiler entre empresas para vivienda de empleados

Cuando es la empresa quien alquila la vivienda para uno de sus trabajadores, el contrato tiene matices propios.

Conviene aclarar si el contrato termina automáticamente al finalizar la relación laboral del empleado con la empresa.

Deja constancia de quién responde ante el propietario: la empresa como arrendataria, o el empleado que ocupa la vivienda.

Guía

Qué es la cédula de habitabilidad y si hace falta para alquilar

Un documento que en algunas zonas se pide para poder formalizar un alquiler y que conviene comprobar antes de firmar.

Acredita que la vivienda reúne las condiciones mínimas de habitabilidad exigidas, y en algunos territorios es obligatoria para alquilar legalmente.

Si el propietario no la tiene, conviene preguntarlo antes de firmar, ya que su ausencia puede complicar trámites posteriores como el empadronamiento.

Preguntas frecuentes

Antes de firmar

¿Este contrato tiene validez legal?

Un contrato de alquiler entre particulares es válido en cuanto ambas partes lo firman; no necesita notario ni registro para tener efecto entre arrendador e inquilino. Aun así, cada situación puede tener particularidades, así que conviene revisarlo con calma antes de firmar.

¿Necesito registrar el contrato en algún sitio?

Depende de la normativa de cada lugar y de si quieres depositar la fianza en el organismo correspondiente. Este generador te da el documento base; los trámites posteriores dependen de tu situación concreta.

¿Puedo modificar las cláusulas después de descargarlo?

Sí. El PDF es un punto de partida pensado para cubrir los casos más comunes. Puedes añadir cláusulas propias antes de imprimirlo y firmarlo.

¿Mis datos se guardan en algún servidor?

No. Todo el documento se genera dentro de tu propio navegador; nada se envía ni se almacena en ningún sitio externo.